Arte y cultura 

Belenes

Extremadura cuenta con una gran tradición belenista gracias al trabajo incansable de particulares, asociaciones y entidades. Todo un reclamo turístico. Y no solo en Navidad.

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Una afición que es arte

Extremadura cuenta con una gran tradición belenista gracias al trabajo incansable de particulares, asociaciones y entidades. Todo un reclamo turístico. Y no solo en Navidad.

El mapa de los belenes singulares de Extremadura es amplio y abarca desde las principales ciudades (Badajoz, Cáceres, Mérida y Plasencia) hasta municipios de poco más de 1.000 habitantes, como Bodonal de la Sierra, e incluso pequeñas pedanías, como La Bazana, en Jerez de los Caballeros.

Belén en La Bazana

Los hay para todos los gustos, desde los elaborados con figuras de gran valor artístico hasta los que se componen de muñecos infantiles, los que están hechos con material reciclado o los que reproducen en cada personaje la cara de un vecino del pueblo, como es el caso de Villar de Rena. Abundan también los belenes vivientes, entre ellos, los de Medellín, Montemolín y Azuaga, en los que participan centenas de personas como actores y actrices.

En la Extremadura de los nacimientos emerge con luz propia Jerez de los Caballeros. El belén monumental de Santa Ángela de la Cruz, con 25.000 piezas pintadas a mano, está considerado el más grande del mundo en su género. Cada Navidad recibe la visita de más de 30.000 personas y entre sus atractivos está el rigor histórico de toda la composición.

Belén en Jerez de los Caballeros

La ruta de los belenes más significativos nos lleva también por las ciudades extremeñas.

El Museo Luis de Morales, en Badajoz, es la sede habitual del misterio que instala la Asociación Belenista pacense. Lo mismo ocurre en el Centro Cultural La Alcazaba, en Mérida.

En Plasencia, cuatro lugares del conjunto monumental son imprescindibles en este peculiar itinerario: el belén napolitano que puede visitarse en la catedral; el municipal en el Centro Cultural Las Claras, con monumentos y motivos extremeños (arco romano de Cáparra, casas típicas de Valdastillas, La Vera y San Martín de Trevejo, chozos de Ahigal…), montado por la Hermandad de la Pasión; el de la Vera Cruz, de estilo napolitano, en la Casa del Deán; y el del templo de Santo Domingo, a cargo de la Unión de Cofradías.

El centro histórico de Cáceres, declarado Patrimonio Mundial, es otro de los grandes polos de atracción para los amantes de los belenes. Merecen una visita el del Ayuntamiento, en el Palacio de la Isla, con decorados que recuerdan las calles y plazas de Cáceres, y el de la Diputación, en el Palacio de Carvajal, con paisajes extremeños. También el de la Iglesia de San Francisco Javier (Preciosa Sangre), instalado por la Asociación Belenista de la Diócesis de Coria-Cáceres, y las exposiciones que organiza el Palacio de los Golfines de Abajo.

Belén en Cáceres

Quien quiera ver un belén todo el año, no solo en Navidad, debe visitar Guadalupe. Allí, en la calle Corredera, se encuentra el nacimiento artesanal de la familia Barba González. Se le conoce con el nombre de “Belén de Norberto”, en recuerdo a su impulsor, ya fallecido, y está formado por 600 figuras de barro.

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